La semana de la moda terminó y Sarah Burton me hizo soñar. Tengo que confesarles que sus primeras colecciones, después de la muerte de Alexander McQueen no me agradaron, pero es natural, llenar el hueco de un gran diseñador no es fácil. Esta vez, sí que me gustó su trabajo, es impecable, suave y al mismo tiempo lleno de fuerza. Lo que creó Sarah Burton es arte puro, porque se nota que las piezas nos son fáciles de llevar.
Las modelos de Valentino salieron encueradas y fue una agradable sorpresa. Nunca me hubiera imaginado que una mujer se podía ver tan femenina usando cuero de los pies a la cabeza.
Ya sé que me van a odiar, pero la colección de Chanel me dejó un muy mal sabor de boca. El Káiser necesita unas vacaciones, está involucrado en tantos proyectos, que siento que se está secando. Sus creaciones no favorecen nada al cuerpo femenino y me atrevo a decir que las modelos parecían de esas viejitas locas que te encuentras en los bares con el maquillaje súper cargado.
Por último, aplausos a Jean Charles de Castelbajac que salió de su zona de confort y creó una colección espectacular. Su inspiración vino después de haber soñado con un águila negra y así nos llenó de rojo, amarillo, azul y por supuesto negro. Los estampados fueron inspirados de las leyendas de Islandia.










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